En este artículo explicamos, desde nuestra experiencia y de forma sencilla y práctica, los errores comunes al usar el aire acondicionado, por qué afectan a la eficiencia energética de tu equipo y qué puedes hacer para evitarlos realizando un breve mantenimiento.
1. No limpiar los filtros con la frecuencia adecuada
Uno de los fallos más comunes es olvidar la limpieza de los filtros, que son los encargados de retener polvo, polen y suciedad del aire. Si estos filtros se saturan, el aparato pierde eficiencia y puede incluso generar malos olores o alergias.
¿Qué ocurre cuando los filtros están sucios?
- El aire acondicionado necesita trabajar más para enfriar.
- Aumenta el consumo energético.
- El compresor se calienta en exceso.
- La calidad del aire en casa empeora.
Solución sencilla:
Lava los filtros con agua tibia y un poco de jabón cada dos o tres semanas durante los periodos de uso intenso. Mantener los filtros limpios es clave para mejorar la eficiencia del aire acondicionado y alargar su vida útil.
2. Ajustar el termostato a una temperatura demasiado baja
Muchos usuarios creen que poner el aire acondicionado a 18 °C enfriará la casa antes. Pero esto es un mito.
Lo único que se consigue es que el equipo trabaje al máximo, generando un consumo eléctrico mucho más alto y un desgaste innecesario.
Dato importante:
Por cada grado por debajo de los 24 °C, el gasto energético aumenta alrededor de un 7%. Además, las temperaturas excesivamente bajas pueden causar molestias como dolor de garganta o congestión nasal.
Temperatura recomendada:
En verano, entre 24 y 26 °C es el rango ideal de confort y ahorro energético. Así el equipo funciona de forma equilibrada y eficiente.
3. No detectar fugas de aire o mala ventilación interna
Aunque no es tan visible como otros problemas, una fuga de aire o una mala distribución interna puede afectar mucho al rendimiento del aire acondicionado.
Ocurre cuando el split no está bien sellado, hay pequeñas rendijas que dejan escapar el aire frío o hay muebles que bloquean la salida del flujo de aire.
¿Qué provoca esto?
- El aire frío no se reparte bien por la habitación.
- El equipo trabaja más tiempo para compensar.
- Se dispara el consumo energético sin que la casa enfríe como debería.
Solución:
Revisa que no haya escapes de aire alrededor del split, que las rendijas estén cerradas y que las salidas del aire no estén tapadas por muebles u objetos. Un buen sellado mejora la eficiencia energética y el confort.
4. Encender y apagar el equipo constantemente
Otra creencia habitual es que encender el aire solo “un rato” y apagarlo pronto ayuda a gastar menos. Pero en realidad, el encendido y apagado constante genera picos de consumo y desgaste del compresor. Cada arranque del aire acondicionado es uno de los momentos en los que más energía se consume.
Lo que ocurre realmente:
- El equipo trabaja de forma irregular.
- Se generan ciclos muy cortos que dañan componentes.
- La temperatura nunca se estabiliza.
Solución:
Usa el modo automático o programa horarios. Mantener una temperatura estable es más eficiente que apagar y encender sin control.
h2 5. No realizar un mantenimiento técnico profesional
Limpiar los filtros está bien, pero no sustituye el mantenimiento profesional del aire acondicionado. Con el tiempo, los serpentines, ventiladores y otras piezas internas acumulan suciedad o se desajustan, afectando al rendimiento y aumentando el consumo.
Consecuencias de no hacer mantenimiento:
- Menor capacidad de enfriamiento.
- Mayor tiempo de funcionamiento del compresor.
- Averías que podrían haberse evitado.
- Aumento de la factura eléctrica.
Recomendación:
Realiza una revisión completa con un técnico al menos una vez al año, preferiblemente antes del verano. Esto garantiza que el sistema funcione con un buen nivel de eficiencia energética y te evita averías costosas.
Pequeños hábitos que mejoran la eficiencia y reducen el consumo
Muchos de los errores que cometemos al usar el aire acondicionado son fáciles de corregir. Con pequeñas acciones como limpiar los filtros, ajustar bien la temperatura o evitar fugas internas, puedes mejorar la eficiencia energética, alargar la vida útil del equipo y mantener tu hogar fresco sin gastar de más.
Si buscas una forma sencilla y práctica de mejorar el rendimiento de tu aire acondicionado, empezar por estos cinco puntos marcará una gran diferencia.